
Entre glaciares y montañas: una semana por El Calafate y El Chaltén
Salimos de Marcos Juárez con un grupo que soñaba con ver el Perito Moreno de cerca. Lo que vivimos esos días superó cualquier foto.
El vuelo salió temprano y el grupo ya venía con esa energía rara de los viajes que uno espera hace tiempo. Bajamos en El Calafate con un frío seco y un cielo azul que no dio tregua en toda la semana. La primera parada fue el hotel, un café caliente y la charla de bienvenida: qué íbamos a hacer, qué llevar, qué no perderse.
Día 2 — El Perito Moreno de frente
Llegamos al glaciar por la pasarela de la costa y el primer impacto no es el tamaño, es el sonido. Cada tanto el hielo cruje y largaba pedazos al agua. Nos quedamos casi tres horas mirando, caminando de mirador en mirador. Después hicimos el minitreking: cruzamos en lancha y caminamos sobre el hielo con grampones. Volvimos callados, cada uno procesando lo que había visto.
Día 4 — Rumbo a El Chaltén
El viaje por la ruta 11 ya es parte del recorrido: el Lago Argentino, la estepa, los guanacos que se cruzan en el camino. Llegamos a El Chaltén, el pueblo más chico y más lindo que imaginabas, al pie del Fitz Roy. Acá cambió el plan: menos auto, más piernas.
Día 5 — Laguna de los Tres
La caminata a Laguna de los Tres no es corta, pero el grupo la bancó entera. El último tramo es empinado y cuando llegás arriba aparece el Fitz Roy entero, reflejado en la laguna. Nos sentamos un rato largo, comimos algo, sacamos fotos y, sobre todo, miramos. Ese día no hizo falta nada más.
Los últimos días fueron más tranquilos: navegación al Lago Viedma, cena de cierre con cordero patagónico y la charla de los recuerdos. Cuando volvimos a Marcos Juárez, el grupo ya se despedía como si se conocieran de antes. De eso se trata, también.
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